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Las vacaciones y las relaciones sentimentales: no siempre una historia feliz (Primera parte)

 

Siguiendo la estela del post de la semana pasada titulado "la libido y el verano: ¿amigos o enemigos?" hoy vamos a ahondar en esta temática llevándola más al plano sentimental que al sexual.

Una amiga psicóloga especializada en terapia de pareja, me comentaba recientemente que cada septiembre coincidiendo con la vuelta de las vacaciones estivales, la consulta se le llena de parejas que lejos de sentirse felices tras pasar unos días con tiempo en sus manos para disfrutar juntos, experimentan una sensación de vacío y tristeza que en muchas ocasiones acaba desembocando en divorcio.  No en vano, como ya comentábamos la semana pasada, uno de cada tres divorcios en España se produce en Septiembre.

Mi amiga psicóloga me describió los sentimientos y pensamientos que muchas de estas parejas experimentan durante las vacaciones.  Nosotros las hemos traducido a "formato diario" para darles voz.  Ojalá no os sintáis identificados con este diario, pero si os veis reflejados, os animamos a acudir a un profesional que os pueda ayudar a salvar vuestra relación y a ser más felices.  A veces, un poco de ecuanimidad externa es el único camino para ver más allá de nuestras propias razones.

Diario de mis vacaciones.  Día 1.

¡Por fin comienzan mis vacaciones!  Hoy salgo con mi marido en coche hacia la playa.  La maleta está llena de bikinis, crema solar y ganas de descansar.

Tras unas cuantas horas de coche, acabamos de llegar al apartamento alquilado en primera línea de playa.  En el coche hemos hablado poco, pero creo que es porque aún no hemos desconectado del estrés de la oficina. 

Diario de mis vacaciones.  Día 2.

El culo pegado a la hamaca y las manos pegadas a mi libro.  Así he pasado prácticamente todo el día.  Mi marido, en la hamaca de al lado, durmiendo o escuchando música.

Hemos ido a comer a un chiringuito donde mi marido encontraba pegas a todo.  He intentado quitarle importancia a sus quejas, pero sólo he conseguido empeorar su humor.  La gente parecía estar disfrutando sin esfuerzo.  ¿Por qué nosotros no?

Diario de mis vacaciones.  Día 3.

Hoy es nuestro aniversario de boda.  

Hemos cenado en un restaurante de moda.  No ha resultado ser como imaginaba.  No ha habido risas, ni carantoñas, ni regalo...  Me ha dicho que se le ha olvidado en casa, pero creo que se le ha olvidado a secas.

Siempre hemos tenido facilidad para reírnos juntos y contarnos mil anécdotas.  Esta noche, las palabras se nos atascaban en la garganta y no acababan de fluir.  Ha sido una sensación muy extraña.  Como si ya no tuviéramos nada que contarnos.

Mi vestido nuevo de encaje rojo ha apagado el día cuidadosamente doblado en el armario. Quizás soñando frustrado, como yo, con otro final.

Diario de mis vacaciones.  Día 4.

Hoy hemos discutido como nunca.  Al menos me ha demostrado que aún le queda sangre en las venas.  Empezaba a pensar que su indiferencia sería todo lo que sacaría de este viaje.

No he sabido contener los reproches.  Han salido todos como si de burbujas de champán de una botella agitada antes del descorche se tratara.  Él me ha contestado con más reproches.  Ha sacado a colación problemas que yo creía superados desde hacía tiempo.  ¿Tanta rabia y frustración alberga contra mí?

Diario de mis vacaciones.  Día 5.

Hoy no he visto a mi marido en todo el día.  Me he quedado esperándolo en la playa, pero no ha aparecido.  Tampoco me ha llamado ni enviado ningún mensaje.  Menuda mierda.

Continuará…

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