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¿POR QUÉ NO ES FÁCIL REALIZAR LOS EJERCICIOS DE KEGEL?

 

No hay nada comparado al mimo y la atención con el que las matronas (especialmente las que trabajan en atención primaria) explican a las embarazadas la importancia de hacer los ejercicios de Kegel y cómo realizarlos de forma correcta.  A pesar del esfuerzo de estas matronas y otros especialistas, a menudo nos escriben mujeres frustradas que tras intentar sin éxito hacer los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico de forma correcta, nos preguntan: ¿por qué no es fácil realizar los ejercicios de Kegel?

La respuesta es simple: los ejercicios de Kegel no son -a priori- fáciles de realizar porque se trata de ejercitar una musculatura (la del suelo pélvico) que no es visible y que por tanto es difícil de localizar.

Existen ciertos "trucos" que os hemos explicado con anterioridad para localizar la musculatura del suelo pélvico, pero tienen cierto peligro porque si se hacen con asiduidad, pueden llegar a provocar problemas y por tanto son contraproducentes.

Uno de los trucos más efectivos consiste en interrumpir voluntariamente el flujo de la orina mientras hacemos pis.  El músculo que se utiliza para hacer esto (pubococcígeo) es el que fortalecemos al hacer los ejercicios de Kegel.  ¡Pero recuerda!  No debes interrumpir el flujo de la orina con asiduidad ya que, entre otras cosas, esto puede llegar a provocar infecciones de orina.  Utiliza este truco únicamente para localizar el músculo a ejercitar.

Otra manera de localizar el músculo pubococcígeo es introducir un dedo en la vagina (o un tampón si lo prefieres) y apretarlo.  De nuevo, el músculo que se utiliza para apretar el dedo o el tampón es el pubococcígeo.

La base de los ejercicios de Kegel consiste en contraer la musculatura del suelo pélvico.  Dependiendo del método elegido para realizar los ejercicios, la contracción se hará de forma espontánea (ocurre cuando se utiliza un dispositivo vaginal ya que para evitar que el dispositivo vaginal caiga al ponernos de pie, la musculatura se contrae de forma espontánea) o de manera consciente (es decir, hay que hacer el esfuerzo consciente de contraer la musculatura) si se realizan los ejercicios sin la ayuda de un dispositivo vaginal.

Muchas matronas con las que colaboramos nos cuentan que a menudo constatan que los ejercicios de Kegel no se han realizado correctamente ya que en lugar de contraer el músculo pubococcígeo, lo que hacen muchas mujeres es empujar, es decir, justo el movimiento contrario al que hay que hacer.  Cuando empujan en lugar de contraer, no sólo no están fortaleciendo la musculatura pélvica, sino que pueden agravar un problema de incontinencia urinaria o de prolapso pélvico.

A excepción del embarazo (periodo durante el cual no se recomienda realizar los ejercicios de Kegel con un dispositivo vaginal; consulta aquí cómo realizar los ejercicios de Kegel durante el embarazo), es mucho más recomendable realizar los ejercicios con la ayuda de este tipo de dispositivos pélvicos ya que como hemos visto, la musculatura pélvica se contraerá de forma automática y espontánea garantizando así la correcta realización de los ejercicios.  Además, los dispositivos pélvicos incluyen una pesa en su interior, lo cual ayuda a lograr resultados mejores y más rápidos. 

Esperamos que con los consejillos que os hemos proporcionado en este artículo ya nunca más os tengáis que preguntar ¿por qué no es fácil realizar los ejercicios de Kegel?

 

BOLAS CHINAS: ¿MEJOR DOS Ó UNA?

 

A menudo, los especialistas del suelo pélvico con los que estamos en contacto desde PELVIMAX (sobre todo matronas, ginecólogos y urólogos) nos preguntan si es mejor hacer los ejercicios de Kegel con dos esferas unidas entre sí (lo que coloquialmente se conoce como “bolas chinas”) o con esferas individuales y separadas entre sí.  Con este artículo trataremos de que no quede ningún tipo de duda a la hora de saber responder a: bolas chinas: ¿mejor dos ó una?

La elección del dispositivo vaginal más adecuado depende de varios factores entre los que destacan dos por encima del resto: 1) el estado de tu suelo pélvico y 2) tu edad.

 

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De hecho, uno influye sobre el otro ya que cuanto más avanzada sea la edad, mayor es la probabilidad de tener un suelo pélvico en mal estado.  El mero paso del tiempo es uno de los factores que más influyen sobre el estado muscular del suelo pélvico, ya que tal y como pasa con el resto de músculos del cuerpo humano, con el tiempo tienden a debilitarse y a perder tonicidad.

Por tanto, cuanto más avanzada sea la edad de una mujer en concreto y por tanto peor se encuentre la musculatura de su suelo pélvico, más difícil le resultará aguantar el peso de las dos esferas juntas.  Por eso, de forma generalizada, podemos decir que cuando una mujer ha llegado a la menopausia (especialmente si ha tenido uno o varios partos vaginales en su vida) lo recomendable es que ejercite su suelo pélvico con una sola esfera. 

Además, la menopausia trae consigo una serie de cambios que afectan negativamente a la zona vaginal.  Es muy común que se sufra algo de atrofia vaginal y bastante sequedad, lo cual puede llegar a dificultar en exceso la introducción de las esferas vaginales o bolas chinas.  (Lo ideal es realizar dicha introducción con la ayuda de un hidratante de base acuosa o lubricante vaginal que emule la propia lubricación femenina).

Por estas razones y hablando de forma generalizada, a una mujer que ya tiene la menopausia, le resultará más fácil utilizar una sola esfera que no tenga un peso demasiado elevado.  Lo ideal es poder realizar una terapia progresiva, de manera que comience con la esfera de menor tamaño y peso para pasar a la de mayor tamaño y peso en cuanto vaya consiguiendo resultados.

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Por el contrario, una mujer joven, por lo general debe ser capaz de aguantar el peso de dos esferas juntas (unidas entre sí) como en el caso de las bolas chinas.

Lo que ocurre es que a menudo, a estas mujeres jóvenes sus ginecólogos y matronas les recomiendan que utilicen las bolas chinas después de un parto (cumplida la cuarentena) para recuperar el tono muscular y eliminar la incontinencia urinaria tras el embarazo y el parto.  A pesar de ser jóvenes, muchas de estas mujeres no son capaces de aguantar el peso de las dos esferas juntas, lo cual les lleva a la frustración.  Por eso es muy importante que elijan un modelo de bolas chinas (o esferas vaginales de farmacia) que puedan cortar sin problema para separar las dos esferas en el caso de no ser capaces de aguantar las dos juntas y comenzar así a realizar sus ejercicios con solo una esfera.

Hay otros factores que influyen a la hora de elegir un modelo u otro, como es el prolapso pélvico (desprendimiento o caída de alguno de los órganos pélvicos).

Cuanto ya existe un prolapso no demasiado grave, lo ideal es realizar los ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico con la ayuda de una sola esfera que no tenga demasiado peso.  A una mujer con prolapso le resultará muy difícil (y en ocasiones directamente imposible) ejercitar el suelo pélvico con dos esferas unidas entre sí.

Esperamos haber dado respuesta a la pregunta: bolas chinas: ¿mejor dos ó una? y cualquiera que sea el modelo ideal para ti, recuerda: lo importante es que realices tus ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico con constancia.  ¡Sólo así conseguirás un suelo pélvico en buen estado!

 

PARTO NATURAL O CESÁREA. VENTAJAS Y DESVENTAJAS

Plantearse cómo va nacer tu bebé es algo que a todas las futuras madres, especialmente a las primerizas, les preocupa. Lo habitual es que el parto se desarrolle de manera natural, pero en otros casos el nacimiento del bebé será por cesárea. Por ello, hoy os queremos hablar de las ventajas y desventajas del parto natural y o de cesárea.

En primer lugar, y por si existe alguna duda, al hablar de parto natural nos estamos refiriendo al parto por vía vaginal, ya sea con o sin anestesia o con ayuda de algún tipo de instrumentación. (En algunos círculos, se refieren al parto “natural” como aquel que no es ayudado por anestesia ni instrumentación).  Así que para que no exista confusión, nos referiremos a "parto vaginal" o "parto por cesárea".

Las ventajas de tener un parto vaginal son:

Existen menos riesgos para la madre, puesto que pierde menos sangre que en un parto por cesárea.

El dolor se concentra en las contracciones previas y en el trabajo de parto, frente a las molestias que sufren tras el nacimiento en el caso de las cesáreas.

No es necesaria la intervención quirúrgica (salvo si se realiza una episiotomía), y por tanto se evitan riesgos de hemorragias, coágulos, etc.

El bebé recibe mejor oxigenación a través de la placenta en los partos vaginales.

La recuperación postparto es mucho más rápida que en el caso de la cesárea.

El contacto entre la madre y el bebé es instantáneo, favoreciendo el apego.

Existe menos riesgo de sufrir infecciones de orina, riñón o del útero (endometriosis).

Las mamás que tienen un parto vaginal permanecen menos tiempo hospitalizadas.

En el parto vaginal, el cuerpo de la madre libera hormonas (como la oxitocina y la prolactina) que favorecen el buen desarrollo del parto y la producción de leche con mayor rapidez que en una cesárea.

No hay límites en el número de partos naturales, es decir, las madres que dan a luz por esta vía pueden plantearse tener muchos más niños que las que lo hacen por cesárea (no se recomiendan más de tres cesáreas).

Las desventajas de un parto vaginal:

No saber cuándo ocurrirá con exactitud el nacimiento del bebé.

Dolor acusado durante el trabajo de parto.

Riesgo de desgarros.

Riesgo de sufrir incontinencia urinaria tras el parto.

Los partos por cesárea pueden producirse por dos motivos principales: lo que se conoce como parto programado (su ginecólogo acuerda el día en que le realizará la cesárea) o por una urgencia (si tras iniciarse el trabajo de parto natural se detecta algún tipo de riesgo).

Sea cual sea la razón de practicar una cesárea, hay que tener en cuenta que como en el caso del parto vaginal, este tipo de parto tiene sus ventajas y sus desventajas:

Las ventajas de tener un parto por cesárea:

La fecha de nacimiento de tu bebé puede ser programada (si no es una cesárea por urgencia).

No se siente dolor previo al parto ni durante la intervención, pues suele realizarse con algún tipo de anestesia, ya sea anestesia intradural o general.

No hay riesgos para el bebé.

El bebé no sufre al no tener que pasar por el canal del parto.

No hay riesgos de desgarros para la madre y por tanto, tampoco de sufrir incontinencia urinaria postparto.

Las desventajas de tener un parto por cesárea:

Al tratarse de una intervención quirúrgica, existen ciertos riesgos para la madre, los propios de cualquier intervención quirúrgica: anestesia, cambios en la tensión arterial, hemorragias…

Al necesitar la recuperación de la intervención, tardarás unas horas hasta poder tener a tu bebé contigo.

Requiere de un periodo de hospitalización mayor que en el parto natural, entre 4 y 5 días de ingreso.

No podrás andar con facilidad las primeras semanas tras la cesárea.

Pueden producirse infecciones postoperatorias: infección de los puntos, infecciones de orina (normalmente por la necesidad de sondar a la madre) etc.

El dolor y las molestias posteriores a la cesárea pueden durar varias semanas. Recomiendan no coger peso ni realizar esfuerzos durante las 5 ó 6 semanas posteriores a la intervención.

Con la cesárea, la liberación de hormonas como la oxitocina o la prolactina tardan más, lo cual puede retrasar la producción de leche e influir negativamente en la lactancia materna.

Tras una cesárea, hay que esperar al menos 12 ó 18 meses para volver a quedar embarazada, y recomiendan limitar a tres el número total de cesáreas. Además, si tras una cesárea deseas tener un parto vaginal, has de valorar el riesgo de una posible ruptura uterina, razón por la que en la mayoría de los casos, recomiendan programar la segunda cesárea.

Espero que os parezca interesante esta información sobre el parto natural o cesárea: ventajas y desventajas, y os ayude a valorar todas las posibilidades ahora que se acerca el momento que tanto esperabas.  

HIDRATANTES VAGINALES. ¿CÓMO UTILIZARLOS?

Con frecuencia, cuando se habla de hidratantes y lubricantes vaginales, se suelen asociar con las relaciones sexuales.  En efecto, los hidratantes y lubricantes vaginales cumplen con una misión fundamental a la hora de mantener relaciones sexuales de penetración ya que emulan la propia lubricación femenina cuando ésta -por la razón que sea- no es suficiente.  Sin embargo, la aplicación y utilidad de este tipo de producto va mucho más allá.  En este artículo trataremos de hablaros de todas las aplicaciones de los hidratantes vaginales y cómo utilizarlos.

Aunque a menudo se utilizan indistintamente, hay que diferenciar entre hidratantes vaginales y de uso vulvar.  Los primeros van dirigidos, como su nombre indica, a la vagina, es decir, son de uso interno.  Para acceder a ella incluyen una cánula gracias a la cual el hidratante llega más profundamente que lo que conseguiríamos con una mera aplicación manual.

Los segundos, hidratan la zona vulvar y por lo tanto son de uso externo y no necesitan una cánula para su aplicación.

En general, los hidratantes vaginales se utilizan cuando la sequedad vaginal es muy significativa (hasta el punto de que puede llegar a doler) como consecuencia de los cambios que conlleva la menopausia (especialmente por la disminución de estrógenos y la aparición de atrofia vaginal) y por los tratamientos de algunas enfermedades que alteran la mucosa vaginal.

En los casos en los que la sequedad vaginal no es demasiado intensa, se suelen utilizar hidratantes y lubricantes de uso vulvar.  Es muy frecuente que la sequedad vaginal y vulvar aparezca durante el puerperio y en la menopausia.

Los hidratantes y lubricantes de uso vulvar se suelen utilizar para hacer las relaciones sexuales con penetración más fáciles.  De hecho, incluso cuando existe algo de sequedad vaginal (no sólo vulvar) se recomienda el uso de estos productos durante las relaciones sexuales ya que gracias a la penetración, una cantidad de gel hidratante o lubricante llegará a la vagina aliviando así la sequedad de la zona.

Existen muchos tipos de hidratantes vaginales y de uso vulvar.  La mayoría son de base oleosa, de base de silicona o de base acuosa.  Los hidratantes de base acuosa enriquecidos con alguna sustancia como la alantoína o el ácido hialurónico y de pH ligeramente ácido son los más recomendados para mantener relaciones sexuales ya que son los que mejor emulan la propia lubricación femenina.  Eso sí, hay que asegurarse antes de que sean compatibles con el uso de preservativos (látex).

Además, la presencia de la alantoína en algunas de las fórmulas de estos hidratantes, consigue -además de eliminar la sequedad- aliviar el escozor, la irritación e incluso conseguir un efecto cicatrizante.

Por todas estas razones, nos ha parecido interesante hablaros hoy de los hidratantes vaginales y cómo utilizarlos.

CÓMO TRATAR LAS INFECCIONES URINARIAS

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿Qué es una infección urinaria?

La infección urinaria se produce en cualquier punto del tracto urinario, lo cual incluye:

- Vejiga.  Es la infección urinaria más conocida.  Hablamos de la temida "cistitis" o infección vesical.

- Riñones.  La infección puede darse en uno o ambos riñones.  Se conoce como infección renal o "pielonefritis".

- Uretra.  La infección en esta parte del tracto urinario se denomina "uretritis".  La uretra conduce la orina desde la vejiga al exterior.

- Uréteres.   Es muy poco frecuente que la infección se produzca en estos conductos urinarios encargados de llevar la orina desde los riñones a la vejiga.

¿Por qué se producen las infecciones urinarias?

Las infecciones urinarias son provocadas en su mayoría por bacterias (aunque también pueden ser provocadas por virus, hongos y parásitos).  La mayoría de las bacterias que entran en el sistema urinario son eliminadas rápidamente, pero aquellas que superan nuestras defensas naturales causan infección.

¿Cuáles son los síntomas?

Entre los síntomas más comunes de las infecciones urinarias se encuentran:

- Dolor, picor o sensación de ardor al orinar.

- Necesidad frecuente e intensa de orinar (aunque al hacerlo no haya mucha orina).

- Dolor localizado debajo de las costillas.

- Dolor al mantener relaciones sexuales.

- Orina de fuerte olor, o bien turbia, de color oscuro o con sangre.

- Fiebre y escalofríos.

- En el caso de las mujeres, picor vaginal y/o enrojecimiento de la vulva.

¿Quiénes sufren las infecciones urinarias?

Las infecciones urinarias son mucho más frecuentes en las mujeres que en los hombres.  Esto se debe a que la uretra de las mujeres es más corta y se encuentra más cerca del ano que en el caso de los hombres, lo cual facilita que los gérmenes del exterior accedan más fácilmente al sistema urinario.

Los siguientes factores aumentan el riesgo de contraer una infección urinaria:

- Diabetes. 

- Embarazo.

- Padecer reflujo vesicoureteral (retorno de la orina hacia el riñón).

- Padecer cálculos renales.

- Incontinencia fecal y urinaria.

- Inmovilidad por enfermedad o por paraplejia.

- Utilización del diafragma en las relaciones sexuales así como una incorrecta higiene posterior a ellas.

- Inflamación prostática o uretra estrecha.

- Utilización de sondas vesicales.

¿Cómo se tratan las infecciones urinarias?

En primer lugar, el médico, para detectar la gravedad de la infección urinaria, podrá utilizar dos tipos de análisis: las tiras reactivas o el análisis de orina.  Dependiendo de los resultados, podrá determinar si se trata de una infección renal o vesical simple, o si se tratase de una infección más grave.

Lo habitual es que las infecciones del tracto urinario se traten con antibióticos orales, los más habituales son la amoxicilina, el trimetoprim y la ampicilina.

También se recomienda beber grandes cantidades de agua, lo cual ayuda a limpiar las vías urinarias de bacterias y evitar el tabaco, el alcohol y las comidas muy especiadas.

Orinar frecuentemente y vaciar la vejiga a menudo ayuda a eliminar los microbios.

En el ámbito higiénico, es importante mantener un aseo genital adecuado (procurando, las mujeres, limpiarse de delante hacia atrás), lo cual evitará el tránsito de bacterias y microbios fecales hacia la vagina.

Es muy importante seguir correctamente las indicaciones del especialista respecto al tratamiento para evitar una incorrecta curación, pues, aunque pueda parecer exagerado, una simple infección urinaria puede progresar y causar daños graves en los riñones.