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LAS MOLESTIAS DE LOS ÚLTIMOS DÍAS DE EMBARAZO: CÓMO AFRONTARLAS

 

Ayer coincidí con una amiga embarazada que hacía meses que no veía y me sorprendió verla muy pero que muy  cansada. Quizá una no recuerda lo difíciles que son las últimas semanas de un embarazo, ese cansancio, la hinchazón, la pesadez… Desde luego que todo se olvida cuando tienes a tu bebé en brazos. Es por ello que hoy quiero hablaros de las molestias de los últimos días de embarazo y cómo afrontarlas.

Las últimas semanas de un embarazo pueden suponer un verdadero cúmulo de molestias para todas las mamás, principalmente debido al aumento de peso, a los cambios físicos que sufre el cuerpo debido al tamaño del bebé incluidos cambios en la curvatura de la espalda, y por supuesto a la acumulación y al aumento del volumen de líquidos que sufrimos.

Con el desarrollo del bebé en tu interior y el aumento del volumen del útero, el abdomen y todos los órganos internos sufren un desplazamiento y se acomodan, provocando las molestias típicas de la recta final del embarazo: dolores de espalda, acidez, estreñimiento, incontinencia urinaria, pesadez e hinchazón en pies y piernas… Veámoslas más detenidamente:

Dolores de espalda:

El aumento de peso y el cambio en la curvatura de la columna vertebral para ajustarse al nuevo centro de gravedad de la mujer suele provocar molestos dolores de espalda, sobretodo en la zona lumbar.

Otra de la afecciones relacionada con esta zona, es la aparición de la temida ciática, o dolor ciático. En este caso, se trata de la  irritación del nervio ciático que provoca dolor en la parte baja de la espalda, dolor que se extiende hacia la parte de atrás de una de las piernas, y puede llegar hasta la punta del pie en ocasiones.

Para evitarlo puedes realizar algunos ejercicios; probablemente en la clases maternales te los expliquen. También puedes dormir ayudándote de una almohada específica para ello colocada entre las piernas, que ayuda a paliar bastante las molestias ciáticas y lumbares.

Acidez:

El aumento del tamaño del útero y la recolocación de los órganos internos entre ellos el estómago, provoca  una presión extra sobre él, produciendo una regurgitación del ácido gástrico que se encarga de las digestiones provocando la acidez o los temidos “ardores”.

Para tratar de paliar esta acidez, se recomienda tomar alimentos suaves y ligeros, de fácil digestión, y comer en pequeñas cantidades, tratando de evitar alimentos picantes y las digestiones pesadas.

Estreñimiento:

Al igual que ocurre con el estómago, la presión sobre el resto de los órganos del sistema digestivo así como el aumento de la progesterona (que ralentiza el movimiento de los alimentos en el intestino) pueden provocar episodios de estreñimiento.

Asimismo, si estás siendo tratada con algún complemento de hierro para paliar una posible anemia gestacional, es posible que el estreñimiento se vea aumentado.

Además, este estreñimiento, unido al cambio en el riego sanguíneo, puede dar lugar a las temidas hemorroides.

Para evitarlo, o al menos sobrellevarlo, debes incluir en tu dieta alimentos ricos en fibra y aumentar el consumo de agua.

Incontinencia urinaria:

No es ningún misterio que las embarazadas sufren de incontinencia urinaria en la recta final del embarazo.   (A veces, incluso antes!)

La presión del abdomen sobre la vejiga y sobre el suelo pélvico, predispone las pérdidas involuntarias de orina. La mayoría de los casos no revierte de gravedad y las pérdidas suelen suceder al estornudar, toser, reír, o incluso al caminar. Es lo que se conoce como incontinencia urinaria de esfuerzo. 

Para prevenirla es recomendable realizar lo que se conocen como ejercicios de Kegel (consulta aquí qué son y para qué sirven).

Lo ideal es realizarlos con frecuencia durante todo el embarazo, y no sólo para prevenir la incontinencia urinaria, sino tambien para tener un mejor parto. 

Hinchazón en piernas y pies:

La acumulación de líquidos en los tejidos provoca lo que se conoce como edema, y provoca la hinchazón de las piernas, tobillos y pies durante el embarazo, aumentado en las últimas semanas de éste. Es normal mantener cierto grado de hinchazón porque el cuerpo está reteniendo mas líquido del habitual. Los cambios en las propiedades de la sangre también hacen que se acumule algo de líquido en los tejidos.

Debes extremar las precauciones si observas que junto a esta hinchazón también aumenta en exceso la presión sanguínea (debes controlar la tensión arterial), pues podría darse un episodio de preeclampsia.

Varices y estrías:

El peso y la mala circulación así como la distensión de los tejidos, afectan a la piel en las embarazadas. Pueden aparecer pequeñas venitas abultadas en los muslos y en las pantorrillas. Son las temidas varices. Estas venas, que a veces se ven retorcidas, azules o moradas, aparecen con más frecuencia en las piernas, aunque también pueden salir en la vulva o en cualquier otra parte del cuerpo. (De hecho, las hemorroides no son otra cosa que várices en la zona rectal.) 

Caminar a diario, evitar estar de pie o sentada demasiadas horas seguidas  en la misma postura evitarán en gran medida la aparición de las varices.

Las estrías pueden aparecer en el pecho y el la barriga. Para evitarlas se recomienda utilizar crema antiestrías o aceite de almendras o de rosa de mosqueta para hidratar la piel y evitar la rotura.

Y con estos consejos espero puedas superar las molestias de los últimos días de embarazo y las sobrelleves de la mejor de las formas. Y recuerda, y os lo cuento desde mi experiencia, todas estas molestias quedarán atrás cuando tengas en tus brazos a tu bebé.

 

DESGARROS DURANTE EL PARTO: CÓMO PREVENIRLOS

La posibilidad de sufrir desgarros durante el parto es una de las cosas que más preocupa a las embarazadas, especialmente si se trata de primerizas.  ¿Por qué se producen los desgarros durante el parto y qué se puede hacer para prevenirlos?

Comencemos por el principio.  Como sabes, existen dos tipos de partos: los vaginales y los partos por cesárea.  Los desgarros se concentran mayoritariamente en el área conocida como periné o perineo (el canal que une la vagina con el ano), por lo que se producen durante los partos vaginales.

Durante un parto vaginal, la piel del periné se estira tanto que puede llegar a romperse.  Dependiendo de la extensión y profundidad del desgarro, se clasifican en 4 tipos: de primer a cuarto grado (de menor a mayor gravedad).  Mientras que los desgarros de primer y segundo grado se suelen resolver con facilidad y no revisten gravedad, los de tercer y cuarto grado son bastante más complejos de resolver porque son más profundos y afectan al tejido muscular.  Hay que destacar que la mayoría de los desgarros pertenecen al primer y segundo grado.  Es decir, no son graves, se suturan en el paritorio y no suelen provocar dolor.

Las causas principales que provocan los desgarros vaginales son:

- Parto demasiado rápido.  El periné requiere de una extensión gradual.  Cuando el parto se desarrolla con demasiada rapidez, no permite que el perineo se estire con la lentitud requerida, por lo que se produce el desgarro.

- La cabeza del bebé es demasiado grande.  Esto dificulta su paso natural por el orificio vaginal.

- El bebé está colocado de nalgas o sentado. 

- La madre no controla bien el proceso de pujo.  Saber empujar bien y en el momento justo durante un parto vaginal es fundamental para el correcto desarrollo del mismo.  Empujar mal o fuera de tiempo puede llegar a provocar desgarros.  Por esta razón -entre otras- es fundamental asistir a las clases de preparación al parto.

- El uso de fórceps.

- Musculatura del suelo pélvico debilitada.  La musculatura del suelo pélvico juega un papel esencial durante el parto.  Si se encuentra debilitada o laxa, el riesgo de sufrir desgarros aumenta considerablemente.  Por eso es muy importante fortalecer esta musculatura realizando ejercicios de Kegel durante todo el embarazo.

- La distancia entre la vagina y el parto (periné) es más corta de lo normal. 

¿Qué puedes hacer para evitar los desgarros durante el parto?

- Asistir a las clases de preparación al parto.  En ellas te enseñarán cómo has de empujar de forma correcta durante el periodo expulsivo.  Esto es la etapa del parto que va desde la dilatación completa (10 cm) hasta la salida del bebé. 

- Realizar masaje perineal.  Si realizas masajes del periné durante el tercer trimestre del embarazo, ayudarás a que la piel de esta zona se vuelva más flexible y elástica.

- Realizar ejercicios de Kegel.  Como hemos mencionado antes, la musculatura del suelo pélvico juega un papel determinante durante el parto.  Los ejercicios de Kegel te ayudarán a fortalecer la musculatura del suelo pélvico y disminuirá el riesgo de sufrir desgarros durante el parto.  La mayoría de especialistas no recomiendan utilizar dispositivos vaginales durante el embarazo, por lo que nuestra recomendación es que durante el embarazo practiques los ejercicios de Kegel sin la ayuda de estos dispositivos.

- Evitar en la medida de lo posible que te practiquen una episiotomía.  La episiotomía es un corte quirúrgico en el periné para facilitar la salida del bebé.  Estudios recientes establecen una relación entre la práctica generalizada de realizar episiotomías y el riesgo de sufrir desgarros.  La mayoría de matronas españolas están en contra de la práctica generalizada de episiotomías.

EJERCICIOS DE KEGEL DURANTE EL EMBARAZO

 

Si estás embarazada, lo más probable es que tu matrona o ginecólogo te haya hablado de la importancia de realizar los ejercicios de Kegel (ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico) durante tu periodo de gestación y también después del parto.  Si no lo han hecho (o más probablemente lo han hecho pero tú no les has hecho demasiado caso) y por tanto no has realizado estos ejercicios, es muy posible que ya hayas comenzado a pagar las consecuencias de tu ¨no-acción".

Muchas mujeres no realizan estos ejercicios de contracción de la musculatura del suelo pélvico por varias razones entre las que se encuentran: 1) la pereza (asumámoslo; nos cuesta ir al gimnasio para quitarnos los kilos de más y nos cuesta aún más fortalecer una musculatura que ni siquiera está a la vista), 2) la falta de tiempo (una mujer embarazada pero más aún una mujer que ya ha dado a luz tiene mil prioridades antes que su propia salud),  3) la falta de conocimiento sobre cómo realizar los ejercicios correctamente, 4) la falta de rutina (no destinar una parte del día en concreto con una hora determinada para realizar los ejercicios) y 5) falta de convicción sobre la importancia de realizar estos ejercicios.

Pues bien, vamos a intentar convenceros con este artículo de que ninguna de las razones expuestas anteriormente (ni ninguna otra que se nos haya escapado) debe ser utilizada para justificar no realizar los ejercicios de Kegel durante el embarazo porque las consecuencias pueden variar desde molestas hasta graves y pueden llegar a requerir el paso por el quirófano.

¿Por qué es tan importante realizar los ejercicios de Kegel durante el embarazo?  Empecemos con las razones positivas: los beneficios.

Algunos de los beneficios asociados al fortalecimiento de la musculatura pélvica gracias a los ejercicios de Kegel son:

- Ayudar a soportar mejor el peso creciente de tu bebé en tu útero.

-  Evitar sufrir de incontinencia urinaria y fecal durante el embarazo y el posparto

- Puede llegar a reducir la duración del parto.

- Reduce el riesgo de sufrir desgarros y otras complicaciones durante el parto.

- Reduce el riesgo de sufrir una episiotomía. 

Por si no fueran suficientes los beneficios, a lo mejor te convencen la lista de trastornos que puedes evitar al fortalecer la musculatura del suelo pélvico.

Una musculatura del suelo pélvico debilitada se traducirá con casi total seguridad en uno o más de los siguientes problemas:

- Incontinencia urinaria.

- Incontinencia fecal.

- Falta de sensibilidad sexual.

- Disfunciones sexuales. 

- Dolor pélvico.

- Prolapso (desprendimiento) de los órganos pélvicos.  Si el prolapso llega a ser grave, la única solución consiste en un paso obligado por el quirófano.

¿Convencida?  Déjame darte una última razón por la que no debes dejar de hacer estos ejercicios con asiduidad y disciplina: ¡lo fácil que resulta hacerlos!  Puedes hacerlos en cualquier momento, en casi cualquier circunstancia (en casa, en el trabajo, en el coche, en la calle)...  ¡Nadie puede notar que los estás haciendo!  Y encima, es suficiente con que los hagas durante 20 minutos todos los días.  

 

¿QUÉ MODELO DE BOLAS CHINAS ELIJO?

Gracias a la encomiable labor de matronas, ginecólogos, fisioterapeutas del suelo pélvico, urólogos y otros especialistas, los beneficios de realizar los ejercicios de Kegel con la ayuda de un dispositivo vaginal como las “bolas chinas” empiezan a ser reconocidos por millones de mujeres.  A veces ocurre que estas mujeres que están convencidas sobre la necesidad  de utilizar las bolas chinas, se encuentran con una oferta tan enorme de este tipo de dispositivos, que realmente no saben cuál elegir ya que no saben qué modelo es el más apropiado para ellas.  En este artículo os vamos a ayudar a responder de la mejor manera posible la siguiente pregunta: ¿Qué modelo de bolas chinas elijo?

Efectivamente, la oferta de bolas chinas es ingente: las hay de plástico, de látex, de silicona…  Las hay grandes, pequeñas, juntas, separadas…  Las hay baratas y las hay más caras… De multitud de colores y embalajes diferentes.  ¡SOS!  ¿Cuál es el mejor modelo para mí?

Que no cunda el pánico; vamos paso a paso.

El primer paso a decidir es el canal que vamos a utilizar para comprar nuestras bolas chinas.  Aunque cada vez existen más establecimientos que las venden ya que sus beneficios son enormes, existen dos canales principales de venta: los sex-shops o tiendas eróticas y las farmacias o parafarmacias.  Más, claro está, la versión “web” (a través de Internet) de estos dos grandes grupos.

Para nosotros no hay duda: el canal farmacia o parafarmacia aporta una serie de beneficios y ventajas adicionales que no pueden pasarse por alto.  Un producto que se vende en farmacia con un Código Nacional ha pasado por una serie de rigurosos controles con los que no cuentan otro tipo de establecimientos.  Además, las farmacias y parafarmacias garantizan unas condiciones óptimas de almacenamiento para todos los productos que ofrecen al público.  No tenemos nada en contra de los sex-shops (más bien al contrario), pero lo cierto es que las farmacias ofrecen unas garantías que ningún otro establecimiento puede ofrecer.

Bien, una vez sabemos que vamos a comprar nuestras bolas chinas en farmacia o parafarmacia (o sus versiones por Internet), hemos acotado bastante la oferta, pero aún así siguen existiendo varias opciones.   ¿Qué modelo de bolas chinas elijo?

Entramos de lleno en el capítulo que hace referencia al material con el que están fabricadas las bolas chinas.  La oferta es muy extensa, pero teniendo en cuenta que se trata de un dispositivo de inserción vaginal y que por tanto debe cumplir con altos requisitos de calidad, el mejor material es la silicona médica o silicona hipoalergénica.  Se trata de un material suave y sin embargo resistente, de altísima calidad y que minimiza el riesgo de desarrollar reacciones alérgicas.  Ningún otro material reúne tantas ventajas como la silicona médica o silicona hipoalergénica.

Bien, seguimos acotando la oferta.  Ahora debemos tener en cuenta nuestras propias condiciones físicas para seguir avanzando.  En general, las mujeres jóvenes que deben utilizar las bolas chinas por un problema de incontinencia urinaria o porque han dado a luz recientemente, deben ser capaces de utilizar un modelo de bolas chinas de un tamaño normal, es decir, no expresamente pequeñas.  Por el contrario, las mujeres que han llegado a la menopausia o bien tienen un problema de prolapso (despredimiento de uno de los órganos pélvicos) probablemente deban decantarse por un modelo más pequeño y utilizar preferiblemente una única bola o esfera.

El último aspecto a tener en cuenta es el precio.  Somos muy conscientes de que son tiempos difíciles para nuestros castigados bolsillos, pero pensamos que no deberías escatimar con productos que están relacionados con tu salud.  Las bolas chinas de silicona y venta en farmacia están en torno a unos 25 euros.  Es cierto que se pueden encontrar otras opciones más baratas de peores materiales que a la larga acabarán deteriorándose, pero teniendo en cuenta que se trata de una inversión que sólo has de realizar una vez, te recomendamos encarecidamente que no ahorres al comprar tus bolas chinas.

Por si aún te quedan dudas acerca de qué modelo de bolas chinas elegir, te recomendaremos dos modelos que cumplen con TODOS los requisitos mencionados anteriormente y con los que sin duda alcanzarás buenos resultados:  PELVIMAX y PELVIMAX MINI.

EL ORGASMO: MUCHO MÁS QUE MERO PLACER

 

Asumámoslo.  El orgasmo (y en especial el orgasmo femenino) es un tema que nos entusiasma.  Se han realizado tantos estudios sobre cómo y dónde se produce, se han escrito tantas líneas románticas, eróticas y pornográficas sobre él, se ha llevado al cine tantas veces y ha sido protagonista de tantas conversaciones, que una podría concluir que ya está todo dicho sobre este fascinante tema del que no nos cansamos de hablar y sobre todo de experimentar.  Y sin embargo, apuesto a que estoy a punto de abrir un ángulo que sorprenderá a más de una: ¿sabíais que el orgasmo es uno de los más efectivos ejercicios del suelo pélvico?  Así es, amigas.  El orgasmo es mucho más que mero placer.

Los beneficios del orgasmo van mucho más allá del mero placer físico que se experimenta al tenerlo.  Aquí tenéis algunos de ellos:

- Fortalece el sistema inmunológico.  Hay muchos estudios que indican que tener al menos dos orgasmos a la semana aumenta la esperanza de vida y eleva los niveles de algunos anticuerpos que protegen mejor al organismo de virus y gérmenes.

- Ayuda a descansar mejor y combate el estrés.  Muchas mujeres y hombres buscan de forma intuitiva tener un orgasmo antes de dormir, porque esto les ayuda a descansar mejor.  Pues bien, existe una base científica que lo avala.  Después de un orgasmo los niveles de dopamina caen y los de prolactina (hormona relacionada con la somnolencia y la relajación) se elevan.

- Alivia el dolor.  Tener un orgasmo puede ser más efectivo que tomarse una aspirina.  ¡Sí!  Has oído bien.  Tener un orgasmo es especialmente efectivo para tratar dolores de cabeza.  También aumenta la resistencia al dolor.

- Beneficios emocionales.  Durante la excitación previa al orgasmo, se libera tanto oxitocina como dopamina.  Ambas hormonas relacionadas con la felicidad y el bienestar.

- Favorece la salud cardiovascular.  La tensión arterial baja al tener un orgasmo y como hemos visto anteriormente, se liberan diversas hormonas: adrenalina, endorfinas y oxitocina.  Estas hormonas actúan como vasodilatadores permitiendo una mejor circulación de la sangre y por tanto mejorando la salud cardiovascular.

- Mejora el estado de la piel y del cabello.   Existen estudios que aseguran que los niveles de estrógenos que se generan durante la excitación y posterior orgasmo ayudan a que el cabello esté más brillante y la piel más suave.

Además de estos beneficios, tener un orgasmo es uno de los mejores y más efectivos ejercicios del suelo pélvico.   Como sabemos, los ejercicios del suelo pélvico (también conocidos como ejercicios de Kegel), consisten en la contracción de la musculatura pélvica.  Pues bien,  durante la fase de excitación previa al orgasmo, el principal músculo del suelo pélvico, el pubococcígeo, se contrae de forma inconsciente.  Y, en concreto, durante el orgasmo, se produce una cantidad muy elevada de contracciones involuntarias y rítmicas de los músculos del suelo pélvico que repercuten de forma positiva sobre la tonicidad de la musculatura de la región pélvica.

En conclusión y pese a lo que muchos podían imaginar, el orgasmo es mucho más que mero placer.  Sus beneficios tanto físicos como emocionales lo hacen aún más especial, ¿no crees?