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UNIDADES DE SUELO PÉLVICO. ¿QUÉ SON Y POR QUÉ ESTAN TAN DE MODA?

Hasta hace poco tiempo, cuando una mujer tenía algún problema relacionado con el suelo pélvico (por ejemplo incontinencia urinaria), era tratada para ese problema en concreto y no desde una perspectiva global que trata y mejora la salud integral del suelo pélvico.

En la actualidad, sin embargo, existen lo que se conocen como “unidades de suelo pélvico”, que atienden todos los problemas relacionados con esta parte tan fundamental de nuestro cuerpo de forma integral.

Entonces: las unidades de suelo pélvico: ¿qué son? ¿Por qué están tan de moda?

Las unidades de suelo pélvico son equipos multidisciplinares de especialistas que trabajan desde distintos enfoques en la restauración completa de la anatomía y funcionalidad de la región pélvica, tratando los problemas relacionados con los órganos que ahí se alojan: vejiga, útero, vagina y recto.

Normalmente, las unidades de Suelo Pélvico que están abriéndose en los hospitales y en los centros clínicos, están formadas por especialistas de las áreas de Ginecología, Urología, Cirugía y Fisioterapia.

En las unidades de suelo pélvico se valoran las disfunciones y se establece de forma individualizada el tratamiento adecuado para cada caso. El objetivo principal de estas unidades es la prevención y tratamiento de problemas de suelo pélvico, tales como la incontinencia urinaria o fecal, el prolapso pélvico, las disfunciones sexuales o el dolor pélvico. A estas unidades especializadas acuden tanto mujeres jóvenes (especialmente aquellas que han dado a luz recientemente) como mujeres de edades más avanzadas que ya han llegado a la menopausia.

Generalmente las unidades de suelo pélvico trabajan en dos sentidos:

1 Con programas de prevención: el trabajo de prevención relacionado con la musculatura del suelo pélvico es fundamental.  Dado que mucho de los problemas relacionados con el suelo pélvico suelen comenzar durante el embarazo y el parto, los especialistas (ginecólogos, matronas y fisioterapeutas) establecen programas de preparto cuyo objetivo principal es la preparación de la región pélvica preparándola para el trabajo del expulsivo fetal y postparto.  Este trabajo de prevención disminuye el riesgo de sufrir desgarros, episiotomías, partos instrumentales (fórceps…) y puede reducir la duración del parto. 

2  En el diagnóstico y tratamiento de patologías ya existentes: cada caso ha de ser valorado de forma individual según la edad de la paciente y las características de la patología que sufre. Las patologías relacionadas con el suelo pélvico son muy numerosas y no sólo afectan a las mujeres, sino también a hombres y niños.  Tratamientos fisioterapéuticos, quirúrgicos, y psicológicos son los más habituales. En función de cada paciente, de la actividad laboral y física,  de los tratamientos que realiza, y de factores de riesgo, los especialistas pueden aconsejar tratamientos de fisioterapia o tratamientos que requieran de una intervención quirúrgica. La cirugía del suelo pélvico ha evolucionado en los últimos años de forma espectacular. La laparoscopia y la cirugía vaginal compensatoria con mallas (por ejemplo) se han convertido en un gran avance porque ofrecen buenos resultados a largo plazo en incontinencia urinaria y prolapso pélvico.

Espero que la información que os he proporcionado sobre las unidades de suelo pélvico ¿qué son y por qué están de moda? os haya parecido interesante. Con ella ya sabes dónde has de acudir en caso de sufrir alguna patología relacionada con la zona pélvica, ¿no te parece?  

 

 

 

MENOPAUSIA PRECOZ

Hace unos días escribíamos sobre esas madres que por circunstancias lo eran a edades “tardías”,  vamos, que se planteaban la maternidad o les llegaba la maternidad a partir de los 40.

Hoy sin embargo, me gustaría acordarme de esas mujeres que a esa edad comienzan a sufrir una serie de cambios hormonales que les provoca lo que se conoce como menopausia precoz.

Se entiende por menopausia el cese permanente de la menstruación. Este cese de la menstruación no se produce de un día para otro. Suele ser un proceso que puede durar varios años durante los cuales pueden suceder episodios de menstruaciones irregulares, hasta su desaparición total. Lo habitual es que este proceso suceda entre los 45 y 55 años, pero entre el 1% y el 5% de las mujeres lo experimenta antes de los 40 años. Es lo que se considera menopausia precoz.

En multitud de ocasiones, esta menopausia precoz puede ser causada por algún tipo de cirugía donde sean extirpados los ovarios, o por tratamiento de quimioterapia y radioterapia. En otros casos, los ovarios dejan de producir óvulos de forma espontánea.

La menopausia implica un estado de descenso o de déficit de los niveles de estrógenos, lo que tiene consecuencias a corto y largo plazo: típicos sofocos y sudoración, palpitaciones, insomnio, cefalea, irritabilidad, estado de ánimo depresivo, alteraciones de la piel y mucosas, atrofia genital, osteoporosis , enfermedades cardiovasculares…  Por tanto, a los síntomas generales de la menopausia hay que añadir una serie de problemas físicos y emocionales que no son propios de esa edad.

Los síntomas principales de la menopausia precoz son:

1   Periodos menstruales irregulares, que además pueden ser más o menos abundantes de lo normal.

2   Sofocos, causados por los cambios hormonales y que provocan situaciones de sudoración irregulares y una sensación repentina de calor.

3   Sequedad vaginal.  Muy ligada también al descenso de estrógenos.  Esta sequedad vaginal provoca en multitud de casos la disminución del deseo sexual, y por tanto el rechazo a las relaciones sexuales.

4   Irritabilidad de la vejiga y empeoramiento de la incontinencia urinaria. Debido a los cambios hormonales, el suelo pélvico se debilita, provocando en multitud de ocasiones el descenso de la vejiga.

5   Cambios en los estados de ánimo debidos principalmente a los cambios hormonales. Las mujeres suelen sufrir cierto estado depresivo durante la menopausia. Este estado de ánimo depresivo suele estar relacionado con episodios de insomnio y falta de concentración. Además, si tenemos en cuenta que la menopausia precoz llega antes de lo esperado como su nombre indica, en multitud de casos de mujeres sin hijos, la situación de depresión se agrava (al pensar que las probabilidades de ser madre se evaporan).

6   Cambios en la piel: se pierde elasticidad e hidratación, provocando la aparición de arrugas. Se pierde también esa frescura y luminosidad propia de la edad joven, y se vuelve más quebradiza y propensa a lesiones. Pueden aparecer manchas oscuras en las zonas expuestas al sol, como en la cara o en las manos.

7   Cambios en el peso: en muchos casos, la acumulación de grasa cambia de lugar, pasando a localizarse en el abdomen en lugar de las caderas o las piernas. Estos cambios son también debidos a los bajos niveles de estrógenos.

Éstos son los síntomas más característicos de sufrir menopausia precoz. No obstante, si detectas o sospechas encontrarte en una situación similar, debes acudir a tu ginecólogo y realizar una revisión completa.  Sólo tu especialista podrá confirmar el diagnóstico, y por supuesto te indicará cómo debes actuar y qué tratamiento has de seguir para sobrellevar la situación de la mejor de las maneras.  

 

¿CÓMO LOCALIZO LOS MÚSCULOS DEL SUELO PÉLVICO?

En los últimos artículos que hemos publicado, hemos hablado de la importancia de tonificar la musculatura del suelo pélvico para evitar o corregir trastornos de muy diversa índole (incontinencia urinaria y fecal, prolapso pélvico, dolor pélvico, disfunciones sexuales etc.), pero como muchas de vosotras nos habéis hecho saber, la respuesta a la siguiente pregunta no resulta evidente: ¿cómo localizo los músculos del suelo pélvico?

En efecto, estamos acostumbrados a tonificar la musculatura de partes de nuestro cuerpo que están a la vista: brazos, piernas, glúteos...  pero, ¿cómo localizamos la musculatura de una parte de nuestro cuerpo que no está a la vista para poder tonificarla?  Aquí os vamos a explicar cómo hacerlo.  ¡Es muy sencillo!

Hay una manera automática de localizar la musculatura del suelo pélvico, y es gracias a la ayuda de un dispositivo vaginal como son las esferas vaginales de silicona.  Al introducir estas esferas vaginalmente y ponernos de pie, éstas tienden a descender por efecto de la fuerza de gravedad.  De manera automática y espontánea, tendemos a contraer la musculatura para evitar que las esferas se salgan y caigan.  Pues bien, la musculatura que contraemos para evitar que las esferas caigan es justamente la del suelo pélvico.  Y esta contracción es lo que se conoce como ejercicio de Kegel.

Ahora bien, hay circunstancias como por ejemplo el embarazo, en las que algunos especialistas no recomiendan el uso de dispositivos vaginales pero sí que recomiendan la realización de los ejercicios de Kegel.  En estos momentos, es importante poder localizar la musculatura del suelo pélvico para realizar los ejercicios de forma correcta, ya que hay muchas mujeres que en lugar de contraer, empujan, pudiendo así empeorar el debilitamiento de la musculatura.  Además, el papel de la musculatura del suelo pélvico durante el embarazo es absolutamente fundamental, por lo que os recomendamos encarecidamente  que realicéis los ejercicios de Kegel con asiduidad.  Esto no sólo os ayudará a llevar un embarazo mejor;  os ayudará también a que el parto tenga menos complicaciones y a que la recuperación posparto sea más rápida.

Una de las maneras más fáciles (pero no recomendables) de localizar la musculatura del suelo pélvico es la de interrumpir el flujo de orina.  Los músculos utilizados en esa acción, son los del suelo pélvico.  Sin embargo, no es recomendable hacer esto con frecuencia ya que puede generar infecciones de orina.

Otra manera de localizar la musculatura del suelo pélvico es la de intentar retener un tampón dentro de la vagina cuando está un poco salido, o incluso la de intentar parar la extracción del mismo sólo con la musculatura pélvica.

Es importante retener en la memoria el ejercicio de contracción muscular que se realiza en todos los ejemplos explicados para poder realizar los ejercicios de Kegel correctamente.  Si no estás segura de cómo realizarlos, lo mejor es que acudas a un especialista (matrona, ginecólogo o urólogo) para que te ayude a realizarlos bien.

Ahora que ya sabes cómo localizar los músculos del suelo pélvico no tienes excusa para no tonificar esa parte del cuerpo que aunque no sea visible, juega un papel fundamental en nuestra salud general.

SER MADRE A LOS 40

 

Aunque aún me quedan algunos años para llegar a los 40, tengo amigas que rondan esa cifra que parece producir vértigo. Hablando con ellas me doy cuenta de que seguimos sin asumir que los 40 del siglo XXI son los 30 del siglo pasado. ¿Por qué cumplir los 40 es algo terrible?  ¿Acaso comienza la decadencia vital a esta edad?

En esas mismas conversaciones suelen salir a relucir temas variados, casi siempre haciendo comparaciones o valoraciones de las cosas que han hecho antes de los 40, o de las que les quedan aún por hacer.  Pero hay un tema que suele repetirse: ¿Ser madre a los 40?

La decisión de ser madre no es nada fácil, tengas la edad que tengas. Los médicos recomiendan como edad idónea para la maternidad la horquilla de los 20 a los 35 años. En España, la edad media de maternidad es de 31 años (según datos del INE). Los expertos reconocen que el calendario de la maternidad está cambiando.

Es un hecho que las mujeres españolas retrasan cada vez más la edad en las que son madres por primera vez. Son varias las causas que provocan este retraso, pero la estabilidad laboral,  la situación socioeconómica y los nuevos estilos de vida apuntan a ser las causas principales.

Con las estadísticas en la mano, (me encantan las estadísticas del INE - por aquello de ser Licenciada en Geografía-) la “maternidad tardía” se constata como una realidad cada vez más frecuente en nuestro país y la barrera de los 40 para ser madre cada vez se difumina más.  El año pasado, 35.666 mujeres se convirtieron en “mamás tardías”, lo que representa un 8,3% de los partos, esto supone un 26% más que el año anterior (28.289) y más del doble que hace ocho años (16.512).

Uno de los puntos a tener en cuenta en lo referente a ser madre a los 40 son las ventajas y los inconvenientes que esta nueva situación pueda suponer. Normalmente, en las conversaciones en las que sale el tema de la maternidad tardía terminan por imponerse los inconvenientes a las ventajas.

Los inconvenientes que se asocian a una maternidad tardía suelen estar relacionados con los problemas de infertilidad de las mujeres a esas edades y posibles enfermedades genéticas o malformaciones en el feto.

 Hay que ser realista y reconocer que los índices de fertilidad disminuyen considerablemente con respecto a aquellos embarazos en edades inferiores. A partir de los 35 años las probabilidades de quedarse embarazada descienden considerablemente por la pérdida de cantidad y calidad de los óvulos: si con 20 años se tiene 1 de 4 posibilidades de concebir un bebé durante un ciclo menstrual y con 35 años las probabilidades son de 1 contra 8, a partir de los 40, estas son de 1 contra 12.

También con edades tardías, aumentan los riesgos asociados al embarazo (diabetes e hipertensión) y las amenazas de aborto son más habituales.  Pero también es cierto que los avances técnicos en reproducción asistida y en detección de enfermedades genéticas en el feto, aumentan las posibilidades de embarazos totalmente normales y sanos.


Y aunque parezca mentira, también existen ventajas de ser madre a los 40 (esta es la parte que más me gusta comentar para animarlas a ser madres) ya que más allá de crisis de la mediana edad, lo cierto es que la vida de la mujer no acaba hoy a los 40  años ni para el amor, ni para la sexualidad, ni para la maternidad, ni para la vida en general.

Las madres de 40 años suelen ser madres dedicadas y concienciadas. La madurez que poseen las mujeres de esta edad representa una clara ventaja frente a las chicas de 20 que deciden se madres.

Por lo general, la estabilidad económica, profesional y emocional suele ser más elevada entre las madres de mayor edad que las menores. Suelen ser madres porque lo han decidido tras pensarlo concienzudamente y sopesar los pros y los contras.

Al tratarse de embarazos planificados y muy deseados, aumenta el vínculo entre la mamá y el propio bebé incluso desde antes del nacimiento. Este supervínculo ayuda a las mamás a aceptar el rol de madres que tanto han planificado con mucha cautela, sin problemas. (Uno de los datos más significativos que muestran las estadísticas es que los casos de depresión postparto son menos frecuentes cuanto mayor es la madre).

Algunas investigaciones han probado que las madres de mayor edad, por lo general han cursado más estudios que las mamás jóvenes y toman decisiones más inteligentes como madres. Están más preparadas para amamantar y, de acuerdo con un estudio reciente publicado en la Revista de Asociación Dietética Estadounidense, se encuentran en mejores condiciones para tomar decisiones más saludables en torno a la alimentación, como por ejemplo optar por comer frutas en lugar de dulces y bebidas azucaradas

También hay que decir que las madres y padres que ya entraron en los 40 están, por lo general, más centrados en sus hijos que los padres más jóvenes. Ya han tenido tiempo de viajar y de tener numerosas experiencias antes de tener niños. Tienen menos presiones económicas y una actitud de 'ya he estado allí, ya he hecho eso' en contraposición a una pareja joven que pudiera echar en falta la libertad de muchas fiestas y salidas.

Por todo lo mencionado, suelo animar a mis amigas que aún no son madres a vivir la experiencia de la maternidad a pesar de rondar esa temida edad, porque ser madre a los 40 no es tan malo como se piensa. 

 

RELACIONES SEXUALES: ¿POR QUÉ NO SIENTO NADA?

El otro día nos reunimos 10 amigas que nos conocemos desde la época del colegio.  La mayoría de nosotras somos madres y trabajadoras, lo cual se traduce en un estrés permanente que hace difícil que podamos quedar con la frecuencia con la que lo hacíamos antaño.

A pesar del tiempo transcurrido desde la última vez que quedamos todas, enseguida imperó el todo de confianza que se suele dar entre amigas que han compartido aventuras y desventuras desde la más tierna infancia. Y como siempre, uno de los temas estrellas de los que siempre terminamos hablando: las relaciones sexuales.

En cuanto comenzamos a intercambiar confidencias, alguien exclamó: “hace meses que cuando lo hago con mi marido, no siento nada a nivel físico”.  Parecía la letra de una copla y sin embargo era un testimonio real de una de mis mejores amigas.  Lo peor fueron los comentarios que siguieron: dos amigas más reconocieron estar pasando por lo mismo, la frase “Chicas: cuando tengo relaciones sexuales, ¿Por qué no siento nada?” se repitió en varias ocasiones.

Enseguida me di cuenta que todas ellas tenían cosas en común: habían tenido dos o más partos, tenían algo de sobrepeso y sus apretadas agendas les regalaba muy poco tiempo libre para invertir en ellas mismas.

Por deformación profesional, les hice varias preguntas: ¿A veces se os escapa la orina al realizar un esfuerzo físico como saltar e incluso al toser o estornudar?  ¿Después de vuestros partos hicisteis ejercicios de Kegel (ejercicios de fortalecimiento del suelo pélvico)?  ¿Hacéis en la actualidad algún ejercicio que mejore la salud de vuestro suelo pélvico?  Las respuestas fueron exactamente las mismas: todas sufrían (en mayor o menor grado) de incontinencia urinaria, ninguna siguió con disciplina la tabla de ejercicios de Kegel que les mandó su matrona o ginecólogo durante el embarazo y el posparto, y por supuesto ninguna hacía nada en la actualidad por mejorar la salud de su suelo pélvico.  El diagnóstico era claro: mis amigas sufrían las consecuencias de tener una musculatura del suelo pélvico debilitada.

Pretender tener sensibilidad al mantener relaciones sexuales de penetración con un suelo pélvico en mal estado es como intentar saborear un jamón ibérico de pata negra sin papilas gustativas.  Además, no sólo son ellas las únicas insatisfechas.  Es fácil entender que introducir un pene erecto en una vagina firme y tersa produce mayores y mejores sensaciones que si se introdujera en una vagina cuyos músculos debilitados no ejercen apenas presión sobre el pene.  Esto es cierto tanto para el hombre como para la mujer.

Mis amigas (y mucha más gente, lamentablemente) no lo sabían, pero la musculatura del suelo pélvico está directamente asociada con la sensibilidad sexual.  Realizar ejercicios destinados a fortalecer esa musculatura, aumentará significativamente la sensibilidad vaginal y ayudará a tener relaciones sexuales más placenteras.

Los ejercicios de Kegel activan la circulación del periné y esto es de particular relevancia para los músculos más pequeños del suelo pélvico, que son los responsables de favorecer la excitación del clítoris.  

El músculo pubococcigeo, el principal del suelo pélvico, es conocido en países anglosajones como "the love muscle" o músculo del amor.  ¡Hasta este punto llega la relación entre el suelo pélvico y una buena salud sexual!

Ahora que ya ha quedado clara la relación entre una vida sexual plena y un buen estado de la musculatura del suelo pélvico, la pregunta es: ¿cómo conseguimos tonificar el suelo pélvico?  La respuesta es sencilla.  Lo recomendable es realizar los ejercicios de Kegel con la ayuda de un dispositivo vaginal para conseguir mejores y más rápidos resultados.

Tengo tres amigas utilizando PELVIMAX a diario porque tienen el firme objetivo de mejorar su vida sexual.  Tan solo espero que la tan repetida frase “Chicas, cuando tengo relaciones sexuales, ¿por qué no siento nada? No vuelva a repetirse.

Y ahora,  ¿A qué esperas tú?